miércoles, 28 de abril de 2010

LA OCTAVA CASA


CAPÍTULO VIII


LA OCTAVA CASA

La experiencia de la transición de la dimensión física a los planos invisibles es una
experiencia que la humanidad en su mayor parte, considera con un sentimiento de ansiedad,
miedo y en algunos casos puro terror. En ninguna fase del servicio astrológico necesita el
astrólogo ser más sensitivo, más impersonalmente compasivo y más verdaderamente
misericordioso que en aquellos momentos en que es llamado a interpretar un mapa de
alguien cuya reacción de desconsuelo ante la muerte de un ser querido ha neutralizado
temporalmente su capacidad para el progreso. Puesto que cada casa en la rueda tiene sus
principios básicos - como patrón de experiencia - este material es presentado con la
esperanza de que ayudará a los estudiantes y prácticos de astrología a una realización más
clara de esta la más oculta de las casas y así ampliar su habilidad de tratar con personas que
están “recorriendo el sendero oscuro”.
El principio de la octava casa es la regeneración; y aquí puede ofrecerse una palabra
de explicación.
Un excelente hombre a quien el autor conoce ha demostrado espléndidamente el
poder del punto de vista regenerador ante una separación desgarradora. Su honorable
esposa tuvo su transición en un momento en que ella estaba en la culminación de su fama y
su fortuna, amada y respetada por mucha gente. Podemos decir, que ella tenía todo por que
vivir; sin embargo la Vida la separó de este capítulo bajo circunstancias drásticas y
calamitosas. Hace poco más de un año el horóscopo de esta excelente mujer fue puesto al
alcance del autor, que trató de descifrar el secreto de esta experiencia transicional
particular. Enfocando el análisis del mapa en los patrones de la séptima y octava,
duodécima y primera casas, se llegó a esta conclusión: más allá y sobre toda fama mundana
lograda por ella, esta mujer era una verdadera alma grande quien como un gesto de servicio
amoroso eligió efectuar su transición en esta forma drástica para alcanzar una gran
redención. Es muy posible que esta hazaña heroica haya proporcionado la posibilidad de
grandes realizaciones para ella en el futuro. Este mapa particular es un maravilloso ejemplo
del enlace de patrones de relación del pasado y su cumplimiento en la presente encarnación.
El reto al valor e integridad de espíritu del marido fue enfrentado gallardamente y en
consecuencia él fue movido a un gesto de servicio que habiendo sido realizado, ya se ha
probado que es una fuente de regeneración y de renovación por su notable trabajo.
Para llegar a la esencia de la octava casa prepare un mándala como sigue: una rueda
de doce casas en blanco; enumere la primera, segunda, séptima y octava casas; intensifique
el diámetro formado por las cúspides de la segunda y octava. Esto es un cuadro simple de la
octava casa y su polaridad, la segunda. Voltee la rueda de modo que la octava cúspide se
convierta en el Ascendente; la séptima casa entonces aparece como la duodécima. Los
significados esenciales de la duodécima casa son:

1) El eslabón entre la encarnación pasada y la presente;

2) Redención necesitada que impele a la presente encarnación.

Desde este punto de vista el significado de la octava casa de la presente encarnación
se ve que es la regeneración de imágenes de deseos que son las memorias ocultas de
reacciones a experiencias matrimoniales y de relación en la encarnación pasada. Estos
cuadros de deseos tienen sus raíces en los instintos sexuales y en la conciencia de posesión,
los cuales alcanzan en las relaciones matrimoniales o sexuales un máximo de intensidad
mayor que el que alcanzan a través de cualquier otra fase de experiencia.
Refiriéndonos al mándala original: la polaridad u oposición hecha por la relación de
la octava y segunda casas entre si puede interpretarse de esta manera: el enemigo (aspecto
de oposición) de la regeneración (octava casa) es el apego (fase primitiva de la segunda
casa); el enemigo (aspecto de oposición) de la mayordomía (segunda casa) es el fracaso de
regenerar el deseo (octava casa negativa). La mayordomía es el “recto uso de los
materiales” - ingreso y egreso proporcionado y equilibrado -; el apego a los materiales es
todo ingreso y ningún egreso, un estado de desbalance por el cual la conciencia se “cerca de
tierra” eventualmente en su preocupación por las evaluaciones materiales.
Los negativos de estas dos casas se “alimentan mutuamente”; el deseo sin Amor, el
sexo sin fruición permanecen fijos en la posesividad; el deseo intenso por el dinero y las
cosas sin una salida balanceada a través del intercambio, congestiona los cuadros de
ingreso, y una especie de parálisis resulta debida a las demandas cada vez mayores de la
naturaleza de deseos. La persona amada es considerada como una posesión; el enfoque
sobre el dinero o las posesiones con la exclusión de la recta relación personal neutraliza
gradualmente la potencialidad del amor y en cualquiera de los dos casos el resultado es la
congestión, la cual a su vez engendra toda clase de males en todos los planos de la
conciencia humana. Los poderes simbolizados por la octava casa son los que proveen la
descarga de las congestiones de la naturaleza del deseo. Esta descarga es simbolizada por la
vibración dinámica de Marte: acción constructiva; a través de Venus: mutualidad.
La transición que nosotros estamos acostumbrados a llamar la muerte es en realidad
una expresión en gran escala del Principio de Regeneración que es a la vez la esencia de la
espiral hacia adelante y hacia arriba de toda expresión de Vida. Nuestros cuerpos están
renovándose y regenerándose constantemente cuando están en estado de salud; la
congestión - o “falta de progresión” - es lo que causa la enfermedad. En el plano de la
reacción, emocional la congestión es cualquier reacción que resulta de la incapacidad o
desinclinación de la persona de mantenerse adaptable, sensible, receptiva y entusiasta hacia
toda nueva experiencia. Si nos adherimos, en el sentimiento, a cosas que ya no toman parte
en nuestro vivir constructivo, nos congestionamos en alguna forma. Si no obstante, nos
mantenemos receptivos y sensibles a la significación de lo nuevo, nosotros acogemos el
advenimiento a nuestras vidas, de otros moldes en los cuales podemos derramar nuestras
potencialidades.
La congestión como una reacción a la transición de un ser amado resulta en
manifestaciones tales como compasión propia, cavilación morbosa sobre el pasado,
resentimientos y tendencia al auto-aislamiento. Estos en cambio acumulan las energías en
montones de polvo de misantropía, desesperación, tendencia al escape y confusiones neuromentales.
Cuando nos apegamos a aquello que la vida ha demostrado que está anticuado, no
nos estancamos, sino que retrocedemos. Nosotros estamos con la vida en generación y
regeneración o contra la vida en la degeneración congestionada. La transición de la persona
amada por su cliente no es problema de su cliente; su problema es extraer los recursos de
poder interno que han de resultar en la neutralización de sus patrones reaccionales
decadentes. Es una parte vital de su responsabilidad ayudar a semejante persona a
comprender que “no existe la muerte, qué sólo existe la vida”. Grabe en su conciencia la
eterna animación de la vida y la importancia de nuestra responsabilidad de adaptarnos al
cambio de circunstancias y liberar lo mejor de nuestras posibilidades progresivas.
Haga que su conversación con tal persona sea completamente dadora, de vida;
nunca prediga la transición ni aún trate de describir los medios por los cuales puede
sobrevenir. No se debe participar de la curiosidad mórbida sobre este punto. (Como quiera
que sea, desde un punto de vista puramente astrológico, no es prudente intentar esta clase
de interpretación; el mismo patrón que designa la muerte también designa la salida de lo
viejo a lo nuevo durante la encarnación).
Usted como astrólogo deberá tener una perspectiva clara y limpia sobre la transición
y sus significaciones si usted ha de auxiliar en alguna forma. No se debe permitir que el
temor a la muerte se aloje en su subconsciente si usted está desempeñando el servicio de
“arrojar Luz sobre la conciencia obscurecida de otro”. Apóyese por completo en una
conciencia de vida eterna y si en alguna ocasión experimenta una tendencia a reaccionar
con una conmoción, temor o ansiedad a un cuadro de muerte, entrénese para neutralizarla
inmediatamente por los medios más eficaces (filosóficos y psicológicos) a su disposición.
Otro acercamiento a la octava casa puede lograrse cuando comprendemos que ésta
proporciona una llave para resolver problemas de todas clases que pueden estar indicados
en el mapa. Un problema es el resultado de la energía dirigida erróneamente; debido a la
intensidad de la cualidad implicada en el patrón de la octava casa, una pequeña
reorientación en ese punto podría tener un efecto notable en la reorientación de casi todas
las otras condiciones negativas demostradas en el mapa. En realidad todos nuestros
patrones de relación son ahora consecuencias del pasado y están en últimos análisis
arraigados en nuestra conciencia de deseos de muchas encarnaciones de experiencias de
relación. Nuestros deseos recorren todo el teclado: la conservación propia y el
mantenimiento propio; obsesiones de todas clases; poder sobre materiales y personas;
satisfacción sexual y posesividad mutua de dos personas entre sí; propiedad y prestigio ante
el mundo; fama y renombre, y así sucesivamente todos estos cuadros de deseos e
impresiones y memorias nos han impelido a patrones específicos de relación con otras
personas desde el principio; congestiones en cualquiera de estos puntos han sido “muertes
internas” de las cuales hemos tenido que encontrar liberación de una manera o de otra.
En el corazón humano hay algo que busca continuamente la iluminación y cuando el
astrólogo tiene que tratar con un “problema de aflicción” él reconoce que su primera y
mayor responsabilidad es estimular la capacidad de la persona acongojada para el valor y la
adaptabilidad inteligente. Cuando comprendemos que la octava casa es llamada también la
casa de la experiencia de los sueños, reconocemos el valor de nuestro período diario de
sueño como un medio regenerador. En vez de continuar en la miasma dé miedo mientras
enfrenta lo “desconocido” (incidentalmente, que ha sido enfrentado por todos nosotros
muchas veces en el pasado) cualquier persona acongojada está buscando instintivamente un
entendimiento más claro de su patrón de experiencia que lo que había buscado antes; él
continuará verdaderamente buscando hasta encontrar la contestación, ya sea en esta
encarnación o en la décima desde ahora. Ayúdelo, por lo tanto, a ver la transición de su ser
querido en la más misericordiosa luz; recuérdele los momentos en que él estaba tan agotado
por el esfuerzo físico o el dolor que deseaba más unas horas de sueño que todo el oro de la
tierra. Entonces preséntele el cuadro de la conciencia del ser amado (que se ha manifestado
durante millones de años) en necesidad de dormir unas horas antes de reasumir la siguiente
fase de experiencia. Haga que la “muerte” sea conocida en su conciencia como una fase de
experiencia rítmica, natural y necesaria. Luego dirija su atención a la casa octava del cliente
porque él aún está aquí y debe proseguir con su vida. Se sugiere que usted “alumbre con luz
blanca” al regente de su octava casa y estudie de conformidad su posición por signo y casa.
Se sugiere esto, porque es su oportunidad de ponerlo sobre aviso de lo mejor de sus
posibilidades progresivas - y usted debe abarcar esta parte de su mapa lo más
inclusivamente posible -.
No cometa el error en semejantes delineaciones de insertar su propia reacción
personal al patrón de relación destrozado de su cliente. Reconozca que una mujer puede
amar a su marido sobre todas las demás personas, aún sus hijos; un hombre puede amar a su
madre más que a nadie, aún su esposa. Recuerde que no importa cuan profundamente el
cliente amaba al fenecido, la partida de éste último proporciona más amplitud en la vida del
cliente para extender sus potencialidades de amor en otras direcciones y es evidente que tal
extensión es requerida en ese momento. Estudie los aspectos de los eclipses solares
formados antes de la transición; esto indicará que si el eclipse estaba en conjunción a un
planeta, se manifestaría una prueba severa entre éste y el siguiente eclipse. Pero recuerde
también que el eclipse previo puede haber formado un trino o sextil con un planeta en el
mapa del cliente; esto es una promesa de una “inauguración de experiencia” muy
significativa. La transición puede haber hecho posible esa inauguración.
Los aspectos de la Luna progresada en curso durante la transición (esto es, presentes
en el mapa del cliente) deben observarse cuidadosamente. Lo que él pone en acción durante
un aspecto de Luna progresada produce fruto muy significativo. Si su reacción a la
transición lo impele a una acción retrógrada él sella su conciencia con una impresión de ese
aspecto más profunda que nunca antes. Por eso decimos de nuevo, que las personas deben
ser estimuladas a descargar en acción constructiva para una mutualidad del bien cuando
están en operación patrones regeneradores.

***

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

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