miércoles, 28 de abril de 2010

EL ASTRÓLOGO TRATA SOBRE LA ENSEÑANZA - en you tube -

CAPÍTULO IV


EL ASTRÓLOGO TRATA SOBRE LA ENSEÑANZA


Júpiter como regente abstracto de la novena casa, es el símbolo astrológico del maestro. Como quiera que la consideración de temas abstractos es auxiliada por la meditación sobre un símbolo trazado, o “exteriorización”, se sugiere que se utilicen cuatro diseños astrológicos en la continuación de este material.
El primero será una rueda con las casas numeradas; el símbolo de sagitario en la novena cúspide, el símbolo de Júpiter en la novena casa. En la consideración de este diseño encontramos que nuestro punto de concentración está en el hemisferio superior del horóscopo, o digamos, en la parte de la conciencia anímica del patrón de vida. Es la expresión trascendente de su polaridad inferior, la tercera casa. Nosotros podemos hablar de la novena casa y quedarnos perplejos para siempre si no nos “arraigamos” en la
consideración de la tercera casa que está regida abstractamente por Mercurio a través del
signo de Géminis.
Ahora le añadimos a nuestro diseño original el signo de Géminis en la tercera cúspide y colocamos el símbolo de Mercurio en la tercera casa. Ya hemos establecido un “diseño de polaridad” por el cual un punto en la mitad inferior de la rueda es dirigido a la mitad superior. Este diseño significa un “sendero de evolución” por el cual un aspecto de la “conciencia separativa” evoluciona hacia un aspecto de conciencia “impersonal” o conciencia “anímica”.
La primera casa es “Yo Soy” - el reconocimiento de la conciencia individual, del Ser -. La segunda casa es “Yo tengo” - una identificación emocional con la vida por la conciencia de “apego a través de la posesión” -. La tercera casa es la “percepción de la Vida” a través del ejercicio de la facultad no emocional del intelecto. Marte y Venus, como regentes abstractos de la primera y segunda casas son “expresiones emocionales”; Mercurio, como regente abstracto de la tercera es aún en los niveles primitivos, la primera percepción de conciencia impersonal no emocional.
Mercurio por lo tanto es nuestra capacidad para la “identificación no emocional”.
Por medio de su ejercicio nosotros le damos nombre a las cosas, ya sean concretas o abstractas. También identificamos las cosas en términos de medida, cualidad y función.
Mercurio no es un medio por el cual nosotros nos identificamos con la Vida; él es el medio por el cual nosotros relacionamos las objetivaciones de la Vida con nosotros mismos para nuestras utilizaciones y comunicaciones.
Visto desde este punto de vista. Mercurio (como regente de la tercera casa del primer cuadrante o “cuadrante de cosecha” de la rueda) es el símbolo de toda instrucción.
Es la facultad por medio de la cual los hechos son transmitidos de la mentalidad de una persona a la mentalidad de otra. El es correspondientemente, la facultad por la cual los
hechos son comprendidos por la mentalidad que recibe la instrucción o información.
Mercurio es lenguaje, expresado concretamente por la palabra hablada, el gesto o la imagen; abstractamente, por la palabra escrita. Es el símbolo de la relación universal de la gente entre sí en concepto de concordancia mental. Es el símbolo de todo estudiante y como tal, simboliza esotéricamente la esencia de todas las relaciones fraternales. (Todos nosotros somos, prescindiendo de relaciones exteriores, paralelos entre sí - fraternalmente porque todos somos estudiantes de la experiencia de la vida).
La consideración adicional de este diseño demostrará que toda enseñanza tiene sus raíces en la facultad de aprender y que el desarrollo de la destreza como maestro depende del mantener activa esta facultad. Las corrientes de polaridad (en la conciencia) entre los hemisferios inferior y superior deben mantenerse estimuladas para que puedan florecer las capacidades de la mitad superior. Nosotros nunca estamos separados de ninguna parte de nuestro horóscopo; aun cuando pasemos veinte horas cada día en la profesión de la enseñanza, las corrientes de “ingreso” no deben dejarse agotar ni descuidarse. El aprender es una ignición de conciencia de hechos e identificaciones; puede compararse a una inhalación respiratoria. Cualquiera que esté verdadera y fuertemente motivado para enseñar, mantendrá viva esta “facultad de la tercera casa”. En otras palabras él no desperdiciará ninguna oportunidad para aprender más. Detener el “ingreso” es asegurar un paro eventual de cristalización de la habilidad de enseñar. (He aquí una lección de sinceridad y humildad: Maestros, tomen esto en cuenta).
Si Mercurio es el símbolo del “ingreso mental” entonces Júpiter - vital, radiante y dinámico - es la abstracción de la “exhalación”: la transmisión de conocimiento o ignición de conciencia intelectual ampliada y enriquecida por la madurez de la comprensión espiritual. El conocimiento de los hechos más la conciencia de los principios. Con respecto a esto debemos añadir otro factor a nuestro diseño: el signo de Virgo en la cúspide de la sexta casa, creando una cruz en T, dos extremos de la cual están en el hemisferio inferior regido por Mercurio.
Aquí el símbolo abstracto de los “condiscípulos” está expresado en una forma ampliada para representar la “fraternidad de los trabajadores”. El trabajo considerado espiritualmente es, más que labor física - es el servicio que cada persona puede rendir como contribución al mejoramiento de la Vida para todos -.
Virgo, como signo de tierra, tiene una connotación claramente práctica: “Yo trabajo para ganar dinero y sostener mi vida física y la de aquellos a quienes amo”. Mientras la actitud hacia el servicio de la enseñanza sea “Yo aprendo algo para enseñarlo y ganar dinero”, el aspecto de cuadratura de Géminis-Virgo amenaza el desenvolvimiento de las capacidades del maestro porque lo mantiene identificado en la conciencia con la percepción “friccional” de “consideraciones prácticas”. La redención de este patrón de cuadratura se encuentra en el hecho de que la sexta casa es la última casa del hemisferio inferior y es la “modulación” hacia el hemisferio superior de regeneración emocional y conciencia espiritual. La sexta sigue a la quinta casa que es la del poder del Amor; cuando la conciencia de la “labor de hacer dinero” es cargada con la creación del Amor y expresada como servicio para el mejoramiento de la Vida, se toma en expresiones de redención. Por medio de las experiencias de servicio amoroso nosotros adquirimos comprensión de nuestro tema que en comparación hace del mero estudio de los libros una cáscara sin vida.
Esta comprensión es lo que el verdadero maestro irradia a sus discípulos.
Ahora completamos este diseño añadiendo el símbolo de Piscis a la cúspide de la duodécima casa y colocando el símbolo de Neptuno ahí: la cruz de los signos comunes. Por medio del primer brazo - Géminis - Mercurio simboliza al alumno”; su “exhalación” es Júpiter como abstracción de la novena. Mercurio, a través de Virgo es el “alumno de experiencia del Servicio”; su “exhalación” es Neptuno como la abstracción de la duodécima casa. Diremos más de esto inmediatamente.
Para considerar el tema más concretamente, observemos algunos de los problemas que tarde o temprano son encarados por aquellos que experimentan el impulso de enseñar.
Puesto que la enseñanza es en primer lugar una expresión dinámica de sabiduría, el motivo debe ser de iluminación. Cualquiera que responda al impulso de iluminar debe aceptar el reto de esos patrones de conciencia que representan la ignorancia: cristalización mental, formalismo inflexible de opinión y actitud, prejuicio, la clase de ignorancia que forma una base de indiferencia hacia las necesidades impersonales o espirituales de los estudiantes. Este patrón de experiencia sirve como un reto a la integridad y el valor del maestro.
El impulso de realizar un servicio impersonal debe ser probado tarde o temprano por la propia conciencia de los factores económicos de la persona. Esta prueba es uno de los puntos más significativos en la evolución de cualquiera que tenga aspiración espiritual en cualquier patrón de trabajo. Considerando nuevamente el diseño con los signos comunes vemos que los aspectos de oposición están arraigados por Mercurio a través de Géminis y Virgo. Mercurio irredimido, en su alianza con el primer sector de la rueda, es “lo práctico”, “la conveniencia”, “la exactitud literal” y “la evaluación superficial”. Estas palabras-clave atañen a niveles de conciencia que aún no han alcanzado lo impersonal. Las personas que están movidas hacia la profesión de la enseñanza y que permanecen en esta expresión de Mercurio son aquellas cuya actitud básica es de interés propio. “¿Cuál empleo paga más?”, “¿cuál empleo abre el camino para el mayor prestigio académico?”, “retiro más temprano”, la “pensión más grande”, “los alrededores más placenteros”, etc. Estas consideraciones son sostenidas por todos durante un tiempo en su progreso evolutivo; pero el punto señalado aquí es que eventualmente la actitud hacia el trabajo debe ser regenerada en Servicio Amoroso. Hasta tanto se tome ese paso, la función de la enseñanza no podrá ser cumplida verdaderamente. Lo antes mencionado puede traducirse astrológicamente de esta manera: hasta que el interés propio sea trascendido, el ciclo que comienza con Mercurio-Géminis no puede encontrar su cumplimiento espiritual en Neptuno-Piscis, a través de Júpiter-Sagitario.
Puesto que Júpiter, como símbolo del maestro, se encuentra en el hemisferio superior de la rueda, las pruebas del maestro verdaderamente motivado son mucho más “internas” que “externas”. Sus problemas más significativos son problemas del alma.
Algunas de estas pruebas surgen de la necesidad de regenerar lo que podrían llamarse cualidades de un Júpiter negativo, tales como: Orgullo intelectual, por el cual el maestro se fija en niveles egotistas debido al sentimiento de superioridad sobre aquellos a quienes enseña. Esta tendencia puede remediarse por un “cambio en la conciencia” mediante el cual el maestro intensifique su percepción de que él no es ni podrá ser nunca un repositorio para todo el conocimiento de su tema particular; sino que es en realidad un hermano mayor para aquellos a quienes enseña - y cualquiera de ellos puede ser su superior innato en sabiduría esencial -. Él reconoce que es un precursor del desarrollo de sus discípulos y que él sirve como “punto de modulación” por el cual ellos se mueven de niveles de inocencia a niveles de percepción de su propia sabiduría. Él nunca debe olvidar que él ha atravesado en alguna época el mismo camino de instrucción y en concepto de su propio desarrollo personal debe ser aún un estudiante. En otras palabras, él debe mantener su actitud fluida y dinámica hacia su trabajo de enseñanza - expandiéndose, mejorando y ampliándose -. De ese modo él utiliza palabras-clave regeneradoras de Júpiter para evitar las cristalizaciones causadas por el orgullo.
El engrandecimiento propio a través del deseo de reconocimiento y elogio es una expresión de Júpiter como vanidad y codicia. En este nivel, el maestro busca continuamente sobresalir sobre sus colegas para compensar su envidia a ellos. Él desea la adulación de sus alumnos; él utiliza su trabajo para ganarse la buena opinión de la gente. El impulso de mejorar su destreza y ampliar su esfera está motivado básicamente por su deseo de que se le tenga en buen concepto. Este punto de vista “introspectivo” lleva las semillas de su propia desintegración puesto que resulta automáticamente en una experiencia que servirá para destrozar la motivación fija y limitadora.
El propósito de la enseñanza no es el engrandecimiento propio, sino la iluminación de la conciencia de otros. El maestro que tiene una actitud basada en su integridad como trabajador posee lo que puede llamarse una humildad sana - él respeta el trabajo que está haciendo; él cultiva su destreza de modo que el trabajo mejore; él agradece todas las sugerencias que se le den y está dispuesto a tomarlas en consideración -. Su actitud hacia sus colegas es de apreciación por su valor para el trabajo, no una actitud de competencia, ya que él reconoce que cada maestro tiene su propia contribución única que aportar. Él auxilia a cada uno cuando puede y está dispuesto a aprender de cada uno cuando puede. En otras palabras, él utiliza la palabra clave Jupiteriana de “mejoramiento” y mantiene sus motivaciones espiritualizadas y regeneradas.
La verdadera actitud del maestro hacia sus discípulos nunca es la de “ejercer poder Sobre ellos”. Es cierto que él lo tiene, ya que ellos son susceptibles a sus palabras y a su influencia; pero su motivación es ponerlos alerta a la percepción de sus propios poderes y habilidades y a las maneras y medios por los cuales ellos puedan expresar sus mejores potencialidades. Su actitud hacia sus discípulos, motivada por el amor, es de benevolencia; el progreso de ellos es su regocijo. Él aprecia la significación de la salida de sus discípulos de un nivel de entendimiento a uno más elevado. Su deseo es ayudar al crecimiento - nunca “mantener en sumisión”. Su “rendimiento” como maestro está respaldado por el aprecio amoroso de sus discípulos - como estudiantes y como personas - quienes a su vez, contribuirán al adelanto del trabajo que es el objeto de su devoción mutua - el altar en el cual él y ellos han encendido sus velas -.
El símbolo del sendero del maestro en sus expresiones más sutilmente espiritualizadas se encuentra en el cuarto cuadrante de la cruz común: Júpiter en la novena a Neptuno en la duodécima. Este es el patrón de experiencia del Hermano “Mayor - el iluminador de Almas, la irradiación de Sabiduría de las Filosofías y las Artes; universal en su esfera de poder redentor -. En este sector del desarrollo, el conocimiento intelectual ha sido abarcado y trascendido. El discípulo está interesado en los Principios de la Vida y sus aspiraciones - no sus deseos o ambiciones - son encendidos por el contacto con la Inteligencia iluminada y la conciencia espiritualizada del maestro.
Un diseño más: Aries en la primera cúspide. Leo en la quinta y Sagitario en la novena; Marte en la primera casa, el Sol en la quinta y Júpiter en la novena. Esta es la trinidad de los signos de fuego. Marte dice: “Yo Soy una expresión manifestada del Uno”.
El Sol dice: “Yo Soy el poder radiante del Amor”, Júpiter dice: “Yo Soy la irradiación de la sabiduría”.
Este diseño triangular exterioriza la conciencia dinámica; Júpiter como maestro simboliza aquí la paternidad espiritual: el padre que guía el desarrollo e ilumina la conciencia evolutiva de sus “hijos”, sus “hermanos y hermanas menores”. En términos humanos Júpiter aparece aquí simbolizando las responsabilidades espirituales de la paternidad - y la responsabilidad de todos los padres de proporcionar el pan espiritual así como también el físico a aquellos que han encarnado a través de ellos -.
El diseño demuestra, en niveles impersonales, la paternidad espiritual inherente de todos los maestros hacia sus discípulos, quienes en niveles mentales, son sus hijos. Los padres deben ser maestros; todos los verdaderos maestros traen a sus discípulos una irradiación de poder de Amor que contribuye a la más completa realización de su Servicio de Enseñanza.

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher


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EL ASCENDENTE - en you tube -


CAPÍTULO V



Estudiantes, esta es una exposición sobre ustedes.
La horizontal izquierda de la rueda, horoscópica, extendiéndose desde el centro de la circunferencia, es la salida de usted de los planos internos - como una expresión de la idea que llamamos Humanidad - a la objetivación en la encarnación; el punto Ascendente es su aparición en este plano a la hora de su nacimiento.
Cuando usted emitió su primer grito, usted decía: “¡Mirad, Mundo, aquí Estoy Yo de nuevo!”, ese grito fue su “aurora”, la Luz vuestra apareciendo en el mundo de otras Luces humanas como ha aparecido muchas veces en el pasado. Usted vino a expresar una cualidad más brillante y más clara de su Luz que nunca antes, y aquellos que lo recibieron con Amor lo hicieron en verdad por la promesa inherente en vuestra Luz para el
mejoramiento de la Vida humana durante los años de su encarnación. Cada encarnación es
una expresión del amor y de la fe de la Humanidad hacia la Luz que es su Origen y su Morada.
Su encarnación recibió la nota clave vibratoria del signo zodiacal que cubre el punto Ascendente de su horóscopo. Cada uno de los doce signos es uno de los tres aspectos (Seidad, Amor, Sabiduría) de la dimensión de Polaridad (Positiva/Negativa) en concepto de Generó (Masculino/Femenino). Y - el propósito vibratorio principal de un ser humano en la encamación es cumplir lo mejor que pueda, la potencialidad del signo Ascendente a través del capitulo de experiencia y la ubicación vibratoria del planeta que rige al signo Ascendente -. (Por ubicación vibratoria se da a entender el signo en el cual está colocado ese planeta); la cualidad de la expresión está indicada por la naturaleza del planeta que lo “disposita”; si el regente está en Tauro o Libra, está “dispositado” por Venus; en Acuario, está “dispositado” por Urano y así sucesivamente.
Haga tres mándalas, uno para los signos cardinales, uno para los signos fijos y otro para los signos comunes. Esto se hace trazando tres círculos; cada uno tiene los símbolos de una de estas tres clasificaciones de los signos tal como aparecen en su orden zodiacal; los puntos de los signos son conectados por líneas rectas, dándonos las tres variaciones de un cuadrado.
Los signos cardinales con los puntos decisivos en nuestro recorrido alrededor de la rueda desde el punto Ascendente; ellos representan los cuatro puntos básicos de los cambios de estación durante todo el año y representan también los cuatro puntos básicos de la estructura de la relación humana: la masculina-femenina de los padres (Capricornio/Cáncer) y la masculina-femenina de aquello que es engendrado por los padres (Aries/Libra). Las personas que tienen un signo cardinal en el Ascendente (a menos que haya intercepciones y que también el signo Ascendente esté en la duodécima cúspide) han llegado a esta hora para tomar una “nueva dirección” en su evolución - su signo Ascendente inicia una nuevo cuadrante del zodiaco para el cuadrante de las tres primeras casas -. (Aquellos que tienen el signo Ascendente cardinal también en la duodécima cúspide están simplemente continuando aquello que fue inaugurado como punto crítico en la encarnación previa).
Cada uno de los cuatro signos cardinales es el aspecto de la “Seidad” del elemento a que pertenece: Aries-Fuego; Cáncer-Agua; Libra-Aire y Capricornio-Tierra. Aries y Capricornio son los “signos varones” de los cuales Aries es el masculino y Capricornio el femenino; Cáncer y Libra son los “signos hembras” de los cuales Libra es el masculino y Cáncer el femenino.
Los signos fijos son el “aspecto del Amor” de los elementos - siendo cada uno el quinto signo desde el cardinal de su elemento -. En paralelo: Aries-Leo; Capricornio-Tauro; Cáncer-Escorpión y Libra-Acuario. Puesto que todo horóscopo es el resultado del ejercicio de la conciencia en la pasada encarnación y nosotros realmente damos “vuelta tras vuelta a la rueda” a través de nuestras encarnaciones, vemos que desde un punto de vista evolutivo, Leo es el primer signo fijo, Escorpión el segundo, Acuario el tercero y Tauro el cuarto. En un mándala con los doce signos en orden - desde Aries alrededor de la rueda - trace cuatro líneas rectas como sigue:

1) de Aries a Leo (cúspide de la primera a la cúspide de la quinta);
2) de Cáncer a Escorpión (cúspide de la cuarta a la cúspide de la octava);
3) Libra a Acuario (cúspide de la séptima a la cúspide de la undécima); y
4) Capricornio a Tauro (cúspide de la décima a la cúspide de la segunda).

De esta manera vemos una “película” del eslabonamiento entre una encarnación y la siguiente, ya que la línea que conecta a Capricornio con Tauro retrocede al ciclo zodiacal a través de la décima, undécima, duodécima y primera casas. En realidad nosotros no vamos repetidamente alrededor de un círculo; nosotros nos desenvolvemos a través de un proceso espiral de una “octava” a la octava superior; cada “octava” nos trae más y más cerca del “retorno al Centro” que es nuestro “Edén perdido”; en verdad, nosotros somos reabsorbidos, en la Conciencia, en nuestro Origen.
Los signos comunes son el aspecto de Sabiduría de los elementos, porque cada signo común es el noveno desde su signo cardinal inicial. Ahora tracemos en el mándala en consideración otras cuatro líneas rectas como sigue:

1) De Leo a Sagitario, cúspides de la quinta y novena;
2) de Escorpión a Piscis, cúspides de la octava y duodécima;
3) Acuario a Géminis, cúspides de la undécima y tercera; y
4) Tauro a Virgo, cúspides de la segunda y sexta.

Ahora tenemos la representación de los cuatro elementos, en sus aspectos trinos, los aspectos de la Seidad, el Amor y la Sabiduría de las dos “expresiones” de Polaridad y las cuatro “combinaciones” de Género. Aplique esta fórmula a su signo Ascendente y forme
una imagen clara de la “cualidad trina” y la “cualidad de género” de su signo.
Su planeta regente es el significador del enfoque, y expresando la vibración de su signo Ascendente y su Principio, representa una función básica que usted debe cumplir en esta encarnación. Sin embargo, usted tiene otro regente que está correlacionado con su regente planetario: ese es el planeta que “disposita” a su regente; podemos denominar este planeta como el “regente vibratorio” de su mapa, puesto que es a través de su cualidad genérica que su regente planetario debe expresarse. (Por supuesto, a menos que el regente planetario esté en su propio signo de dignificación, en cuyo caso es regente “doble”).
El requisito ambiental para el desenvolvimiento y la realización de las potencialidades de su personalidad está indicado por la casa en que está colocado su regente planetario. El estudiante de astrología debe aprender las palabras-clave de cada casa para que conozca dónde ha de cumplirse progresivamente su “esencia” personal. No importa adonde vayamos en este plano, llevamos con nosotros nuestro horóscopo entero dentro de nosotros mismos, por la sencilla razón de que el horóscopo es la representación de nuestra conciencia y nosotros no podemos escapamos nunca de nuestra conciencia. Nosotros podemos sin embargo, permanecer establecidos en los requisitos de nuestro regente planetario si percibimos que cualquier lugar o asociación con cualquier grupo de personas contiene posibilidades para ejercitar las potencialidades del regente planetario. El hombre debe utilizar el plano físico. Él no debe ser utilizado por éste; pero se congestionará y se limitará en él si no establece su conciencia propia representada por la combinación de las cualidades del signo Ascendente, el regente planetario cualificado por su “dispositor” y su significación por ubicación en cierta casa.
El diseño astrológico nos demuestra una cosa extraña y maravillosa - la llamada “base psicológica”: la cúspide de la cuarta casa del mapa natal -. Esta cúspide, desde un punto de vista oculto, puede estudiarse por la Ley de Causa y Efecto como la significadora de una condición que enlaza esta encarnación con la pasada - así demostrándonos cómo podemos fortalecer nuestro sentido de “continuidad” de la encarnación pasada a la presente-.
Recordemos primeramente, que nosotros encarnamos sin ninguna percepción de lo que provenimos; el supra-consciente lleva todas nuestras memorias del pasado y la “revivificación” de estas memorias es lo que nos hace posible relacionarnos conscientemente con cierto nivel de nuestro ser vibratorio que está íntimamente conectado con nuestras memorias de progreso logrado en la encarnación pasada. Veamos ahora cómo puede representarse esto abstractamente como un Principio de Vida:
Un mándala conteniendo solamente las cúspides de la duodécima y primera casas;
coloque el símbolo de Piscis en la duodécima y el símbolo de Aries en la primera; conecte los dos puntos en la circunferencia por una línea recta. Este es el cuadro esencial del residuo de ideales irrealizados que hicieron necesaria la presente encarnación. Añada ahora la vertical inferior - la cúspide de la cuarta casa - y coloque el símbolo de Cáncer en su cúspide; conecte este punto por líneas rectas con las cúspides de la duodécima y la primera.
La “linea de Aries” es la involución en la presente encarnación al punto donde está establecida la identidad con la familia y la herencia vibratoria - el sentido de “ocupación de morada” - y la identificación de relación con la cualidad vibratoria de los padres (la cuarta cúspide es por supuesto la mitad de la rama completa de los antecesores que para completarse se extiende a la vertical superior hasta el signo de Capricornio, la cúspide de la décima casa).
La línea de Piscis en el mándala precedente es la matriz espiritualizada: una de tres líneas y dos de tres puntos del trino de agua-Cáncer, Escorpión y Piscis. Por lo tanto, puesto que el primer punto vuelto hacia arriba en el ciclo desde el Ascendente es la cúspide de la cuarta casa, vemos que la matriz espiritualizada, derivada de lo mejor de nosotros en el pasado es representada directamente en lo mejor de nuestra herencia vibratoria. Conocer solamente lo peor de nuestros padres en términos humanos es hacerse intensamente consciente de lo peor en nosotros mismos porque nosotros encamamos a través de ellos por las Leyes de Causa y Efecto y de Simpatía Vibratoria. Permanecer establecidos en nuestros peores sentimientos sobre nosotros mismos como “expresiones” de nuestros padres, es permanecer congestionados en el pasado negativo. No podemos hacer progreso espiritual y vibratorio hasta que reconozcamos nuestras potencialidades para el progreso; lograr ese progreso implica la necesidad de hacernos conscientes de nuestros recursos espiritualizados.
Ahora traduzca este mándala al concepto de su propio mapa - los signos en las cúspides de su duodécima, primera y cuarta casas -. A menos que haya la complicación de intercepciones en ciertos arreglos, los signos en la duodécima y cuarta casas representan dos aspectos de uno de los cuatro trinos elementales. Un análisis detallado - por el valor genérico y espiritual - de estos dos signos en relación con el regente del mapa nos da el cuadro de cómo lo mejor de nuestro pasado debe continuarse en esta encarnación como “pábulo” para la expresión progresiva y ascendente del regente planetario.
Voltee su mapa natal de modo que la cuarta cúspide aparezca como Ascendente - un cuarto de vuelta hacia la derecha -. La (aparente) duodécima casa es realmente la tercera casa del mapa natal y es la novena casa desde la séptima natal - la “novena casa”
representando el “aspecto de Sabiduría” -. Esta es la representación del recurso de sabiduría desde la última vez que usted encarnó en el sexo físico opuesto a su expresión actual. La tercera casa del mapa natal es el desenvolvimiento intelectual presente; pero es también como se ve en el anterior, una clave para comprender algo de lo mejor de su polaridad complementaria porque refleja una de las “octavas más altas” de usted mismo expresando el sexo opuesto. Su habilidad de aprender ahora está condicionada y cualificada por su destilación de sabiduría en encarnaciones pasadas (aprender es, en la mayor parte, “recordar”) y lo que usted ha “aprendido por la experiencia” en el pasado (Sabiduría) tiene una conexión directa con sus habilidades mentales presentes.
Así vemos que la cuarta casa del horóscopo natal contiene tanta información concerniente a lo mejor de nosotros mismos traducidos del pasado al presente. Nosotros nos atrasamos si ignoramos esta potencialidad; comenzamos el ascenso hacia la madurez psicológica si la utilizamos.
Las condiciones horoscópicas antes descritas se refieren al mapa individualizado - el “ustedismo” de su retrato vibratorio -. Pero hay otra manera de aprender a decir “Yo Soy” y se encuentra en la consideración del hecho de que no importa cual fuere el verdadero Ascendente y regente planetario, todo horóscopo tiene el diámetro de Aries-Libra en algún sitio - y Aries, a través de su regencia por el dinámico y expresivo Marte - es la abstracción de “Yo Soy”. En niveles primitivos de conciencia, el “Yo Soy” de la humanidad es manifestado en términos de fricción, resistencia, contención, defensa propia y destrucción de aquello a lo que se teme porque no se comprende. El hombre ha peleado por su supervivencia - aparentemente contra el mundo, otra gente y condiciones -. Él ha resistido realmente las exteriorizaciones de su propia ignorancia de los Principios de Vida; él nunca ha combatido a otras personas, sino que ha luchado contra su temor a ellas, ya que ellas, “sus enemigos”, nunca son otra cosa que los espejos de sus negativos. Cuando él ama verdaderamente lo que él es en realidad y su amar es una expresión de ese amor, entonces sus “enemigos” desaparecen y toda la gente es reconocida como sus amigos hermanos.
Marte, a través de su regencia a Aries es el regente abstracto del horóscopo de la humanidad. Por medio de esta vibración decimos no solo “Yo Soy”, sino “Yo Estoy determinado a sobrevivir y perpetuar mi existencia”. La potencialidad de Marte en todo horóscopo es la “sangre roja” de la conciencia, el sentido vital de Seidad, la masculinidad esencial de la vibración genérica, la capacidad de vitalizar, de estimular, de impregnar (en cualquier plano), de contender con degradaciones internas y externas y por último, a través de sus destilaciones espirituales, es el valor nacido de la fe, la aspiración del Espíritu de progresar y de vivir en octavas eternamente ascendentes de la conciencia de la Vida Una, el Amor Uno y la Sabiduría Una.
La significación de la cúspide que lleva a Aries en su mapa demuestra que, sin tomar en cuenta su sexo físico el cumplimiento de la experiencia exige el ejercicio de la cualidad masculina genérica más vital; usted debe aprender a ejercitar el valor, debe desarrollar la confianza propia, encarar sus temores, aprender a comprender el origen de éstos en su conciencia y dominarlos por medio de las transmutaciones y las expresiones constructivas; usted debe desarrollar y ejercitar la cualidad básica Marciana de la iniciativa - respecto del arranque de Aries como primer signo del Horóscopo Abstracto; en este punto usted debe aprender - y eventualmente aprenderá - lo que significa impelerse a si mismo sin esperar sugerencias, acicate o estímulo de los otros; a través de la casa que lleva la cúspide de su Aries usted es el “pajarillo” que salta del nido protector y ejercita su poder de volar; una vez en el aire y fuera de su nido, él ha de volar o caer a tierra; nadie ni nada puede mantenerlo en el aire excepto su propia fuerza y su aclimatación al elemento que ha de ser su campo natural para vivir y moverse.
Como quiera que la cúspide de Aries pueda estar en cualquier sitio de la rueda y la potencialidad de Marte en cualquier mapa puede ser pequeña o grande en esfera, hay una posible variedad de infinita “Marcialidad”. Al grado que su Marte esté “congestionado” por aspectos de cuadraturas o de oposición y al grado que planetas en Aries (dispositados por Marte) estén congestionados tendrá usted que aprender a ejercitar la virtud del valor como una expresión de su Sabiduría de Amor interna; pelear no por la resistencia a personas que usted cree son enemigos, sino pelear sin resistencia por expresiones transmutadas de su conciencia; permanecer fiel a sus convicciones (si son verídicas) como una expresión de su integridad y sobre todas las cosas respetar el derecho de otras personas a expresarse de acuerdo con su recurso vibratorio. Un Marte fuerte e integrado nunca trata de congestionar, inhibir, limitar o aprisionar el cumplimiento de otro, sino que busca siempre alentar por su Sabiduría Amorosa la ignición de sus mejores y más finas potencialidades en todos los planos. La persona que conoce el Valor del Amor y el Valor de la Sabiduría es la que verdaderamente sabe lo que significa “Yo Soy”; todos nosotros debemos alcanzar tarde o temprano la conciencia de este sentido espiritualizado de identidad con nuestro Origen - nuestro Padre-Madre Dios -.

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher


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LA SEGUNDA CASA - en you tube -

CAPÍTULO VI



Las condiciones pertenecientes a la segunda casa de la rueda horoscópica enfocan una gran parte de lo que el astrólogo está obligado a interpretar en su servicio. Puesto que toda fase del horóscopo tiene su principio particular, se sugiere que le demos flexibilidad a nuestro concepto de la segunda casa más allá del acercamiento tradicional que lo considera como dinero y posesiones.
Para poner la segunda casa en el esquema de las cosas consideremos en primer lugar un mándala hecho de la siguiente manera: una rueda con las casas; coloque los símbolos de Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo y Virgo sobre las primeras seis cúspides; trace una línea recta de la cúspide de la primera a la cúspide de la quinta; otra línea de la quinta a la séptima cúspide. El sector de las primeras cuatro casas es análogo a los grados de escuela elemental que todos nosotros cursamos durante la niñez como base de nuestra experiencia educativa. El sector adicional de la quinta y sexta casas podría considerarse análogo a nuestra educación de escuela secundaria y de colegio, tal como es iniciada por el impulso vital de la quinta casa. El acondicionamiento interno indicado por estas primeras seis casas encuentra su expresión en el hemisferio superior, iniciado por la séptima casa de la conciencia de asociación; es análogo a la experiencia en el mundo al que entramos después de completar nuestra educación formal; nosotros ponemos a trabajar nuestro conocimiento.
El compuesto de estas seis casas es lo que traemos a toda experiencia madura para la regeneración y el perfeccionamiento, así como traemos a nuestra experiencia madura como adultos todo el entrenamiento, acondicionamiento y educación que hemos aprendido y adquirido en nuestros años de crecimiento. Las expresiones no espiritualizadas de las primeras seis casas - particularmente las primeras cuatro - indican la raíz cuadrada esencial de todos nuestros problemas.
Cuando consideramos que la conciencia humana primitiva expresa la quinta casa como una expresión instintiva - como un recurso de la cuarta casa - en lugar de creación consciente no debe uno maravillarse de que la humanidad tienda a funcionar mayormente en la conciencia de las primeras cinco casas. Para la mayoría de la gente, aún la casa sexta es una expresión de sostenimiento material en vez de una expresión de contribución impersonal en servido. Hay tanto de la conciencia de relación humana primordialmente arraigada en la conciencia de identidad de la cuarta casa con la familia y la raza, que las decisiones se hacen en concepto del sentimiento de grupo en vez de hacerse por los requisitos de desarrollo personal y los impulsos de expresar la conciencia de integridad personal. Puesto que la conciencia física es el reino en el que tiende a vivir la gente, la segunda casa enfoca gran parte de sus patrones de experiencia y sus patrones de problemas porque la segunda casa es el símbolo esencial de la conciencia de sostenimiento para la rueda entera, concentrada por su significación en el sector de las primeras cuatro casas. Las tres primeras casas pueden llamarse adecuadamente el cuadrante de la cosecha - representando los procesos del plano interior por los cuales nos integramos con la dimensión triuna de la manifestación física -.
La “posesión” y la “propiedad” son términos que identifican la conciencia de la mayor parte de la gente en la expresión de su segunda casa. El principio verdadero de la segunda casa se revela, no obstante, cuando consideramos el punto filosófico de que nosotros no poseemos ni nos pertenece ninguna cosa física. Nuestra única posesión es la conciencia. La cualidad de esa posesión se encuentra en nuestras reacciones hacia cualquier fase de la vida, nuestra mayordomía sobre ella está en la regeneración. La vida de la humanidad es una cosa interna; la expresión material es su vehículo. Así pues, lo que nosotros llamamos “deseo de poseer las cosas” es una forma primitiva de decir que nosotros deseamos experiencia por la cual ejercer nuestra facultad de mayordomía de las formas físicas y el progreso que es proporcionado por la regeneración.
Como todo factor que se encuentre en la rueda horoscópica es una cosa necesaria en la vida de la humanidad, no existe factor alguno que sea “erróneo” o “malo”. La segunda casa - como un capítulo de experiencia y un nivel de conciencia - es un símbolo del Espíritu tanto como pueda serlo cualquiera otra casa. Ella transmite esencialmente, la conciencia emocional o conciencia de deseos por medio de la cual la humanidad trata de atraerse las cosas necesarias para el sostenimiento. Decir “Yo Tengo” es una extensión de la conciencia de “Yo Soy” de la primera casa. El impulso subyacente de “Yo Soy” es sostenerse a sí mismo; poder continuar diciendo “Yo Soy” y perpetuar esa conciencia en el mundo de las formas. Para algunas personas “mis hijos” o “mi mujer” se dice con el mismo grado de conciencia de posesión que se dice “mi dinero”. Ambas frases implican la perpetuación propia y la expresión propia.
La esencia de cualquier factor astrológico se halla en la consideración del principio espiritual inherente en ese factor. Como la segunda casa tiene su “espiritualidad” particular, consideremos tres mándalas extraídos del mapa natural o arquetípico. (Esta es una rueda con 30° de cada signo contenidos dentro de la casa correspondiente, comenzando con Aries en la primera cúspide; los regentes planetarios están relacionados con las casas y signos de su dignidad).
El primer mándala será una rueda en blanco excepto para las cúspides de las primeras cuatro casas formando el primer cuadrante. Los símbolos de Aries, Tauro y Géminis son colocados en las cúspides de las tres primeras casas respectivamente. Nuestras frases clave serán: Primera casa: Yo soy una conciencia individualizada. Segunda casa: Yo deseo mantener mi conciencia en las dimensiones físicas. Tercera casa: Yo aprendo cómo hacer posible este sostenimiento. Este cuadrante de “cosecha” representa nuestro proceso de “sentar raíces” en cualquier ciclo de evolución.
Venus, regente de Tauro y regente abstracto de la segunda casa, es el principio de la atracción; su significación respecto a esta segunda casa es el impulso de atraer hacia nosotros los medios de sostenimiento material, o de atraer la afluencia de la abundancia material. La manifestación que nosotros no hacemos dinero no es más evidente en ninguna otra forma. Nosotros en realidad hacemos algo a cambio de dinero. Esto trae a nuestra atención el gran principio de la vibración venusiana: el equilibrio a través del intercambio.
Visto como una expresión de este gran principio, el dinero es intercambio material entre personas, y no posesión material; en otras palabras algo recibido a cambio de algo que se ha hecho. El cumplimiento perfecto de acuerdo mutuo sobre este punto es la esencia del recto uso del dinero. El Mandamiento “no robarás”, fue dado como una prohibición contra la violación de una expresión material de un principio universal.
Para ampliar nuestra apreciación de la segunda casa ahora la enlazamos con la otra casa que está regida abstractamente por Venus a través del signo de Libra, la séptima casa.
El mándala será: la rueda de doce casas; los símbolos de Tauro y Libra en las cúspides de la segunda y séptima casas respectivamente. El símbolo de Venus en estas dos casas; sombree levemente estas casas para que sobresalgan del resto de la rueda. Aquí tenemos el arquetipo del mándala de Venus - el cuadro abstracto del foco de influencia de la diosa sobre la experiencia de la vida de la humanidad -. La segunda casa representa el Principio de Atracción en la conciencia del hombre de atraer material para el sostenimiento propio; la séptima casa es la unión de personas que se complementan mutuamente. En otras palabras, la Vida en los procesos de relación humana logra el equilibrio a través del intercambio amoroso de los complementarios.
La séptima casa identifica abstractamente todos los pares de los que dan y los que reciben. El empleado da su trabajo, el patrono da el pago. La vida física del empleado se sostiene por el uso del dinero que recibe; la vida del negocio del patrono es sostenida por los esfuerzos de aquellos que trabajan para él. Cuando se mantiene una mutualidad provechosa en tales relaciones, todas las personas implicadas se benefician entre sí a través de los rectos intercambios. Cuando se violan los principios de cualquiera de los dos factores el resultado es la inarmonía y el desbalance. Esto se evidencia en todos los planos: entre individuos, entre dos grupos o entre dos naciones.
Debemos tener presente que el dinero - nuestro símbolo de posesión material - es realmente un “fluido” en el sentido que hay intercambio entre personas en todas partes y en todos los tiempos. Es como la sangre que circula a través del cuerpo físico para sostener la vida. Si se detiene la circulación de la sangre se detiene la expresión de vida del individuo.
Si se paraliza o se congestiona la circulación del dinero en la vida económica usted observará los resultados. Estos serán evidentes donde quiera.
La circulación de la sangre a través del cuerpo físico comienza con el “rendimiento”; el “retorno” se hace cuando el impulso inicial ha completado su trabajo. La circulación de dinero entre personas, comienza cuando primero se hace algo por lo cual se recibe dinero en pago. La humanidad para funcionar con éxito monetario debe aprender a estar dispuesta a lograr el mejor rendimiento en cualidad de servicio a rendirse. La sexta casa forma el primer aspecto de trino con la segunda y la sexta casa preludia la séptima, el símbolo abstracto de la experiencia de relación.
El éxito en la ganancia monetaria comienza con la integridad mutua de, conciencia de intercambio y conciencia de servicio. La deficiencia o corrupción de esa conciencia asegura eventualmente “problemas monetarios” en la forma de remordimiento subconsciente, pérdida de confianza propia, desconfianza de los otros (recuerdo de falta de honradez en el pasado), avaricia y la clase de extravagancia que es toda “producción” sin tomar en consideración el equilibrio del intercambio. Estos cuadros monetarios negativos son el resultado de violaciones perpetradas en el pasado contra el Principio de Intercambio Mutuo y son manifestaciones de “desamor” hacia el prójimo. Estos cuadros actúan como magnetos para experiencia negativa, pérdida y limitación y hasta tanto sean regenerados por el principio asegurarán la experiencia continua de negativos monetarios.
El mándala de Venus es la representación astrológica del dicho que “el amor al dinero es la raíz de todo mal”. No el dinero en sí, porque el dinero en sí no tiene poder.
Pero cuando la conciencia de una persona está “arraigada” en la segunda casa su conciencia amorosa está arraigada a los apegos de sus posesiones.
De esa manera la alquimia del Amor en la relación del individuo con otras personas es impedida y de esa manera con el tiempo se congestiona a tal grado que casi toda cosa o persona se verá como una amenaza a sus pertenencias. Su codicia, desconfianza, avaricia, el temor, y así sucesivamente lo impele a crear cuadros mentales muy torcidos de la gente y automáticamente los arroja más y más lejos de él. El mal crece al grado que nuestra conciencia nos separa de los demás. Por lo tanto vemos que el dinero no es justamente un medio de intercambio material, sino que da, por la manera en que es usado, una indicación directa de la conciencia amorosa de la persona.
La persona ama la posesión de posesiones más que lo que ama y respeta a la gente o en ciertos patrones de relación - a los padres, la mujer, los hijos, etc., - ella ejercita una conciencia amorosa fecunda, pero en los negocios tiene una conciencia de pirata; o su
conciencia está integrada hacia los fines de mantener relaciones balanceadas y armoniosas con toda la gente. Nosotros le servimos a Dios mediante el ejercicio del poder redentor del Amor o le servimos al Becerro de Oro esclavizándonos a la ilusión de poseer las cosas.
Mientras esta ilusión domine la conciencia nos atraemos experiencia de índole negativa y dolorosa.
Tan pronto como la recta actitud hacia otras personas y la recta relación con ellas se conviertan en el punto focal de la conciencia, las corrientes del poder de Amor iniciarán un proceso alquímico por el cual se logrará la liberación de la esclavitud de “ser poseído por las posesiones”. Prescindiendo de lo que cualquiera otro haga todo ser humano debe lograr a su debido tiempo la conciencia del valor espiritual del recto uso del dinero. Cuando llega ese momento se manifestará la seguridad de la relación recta entre las personas. La honradez es un florecimiento del corazón humano por la cual la conciencia puede interpelar las cosas de la Vida como son realmente. Una mujer o un hombre honesto ven las cosas tal como son con respecto al principio y como expresiones de los principios. Ellos que son gente verdaderamente honrada no necesitan que se les “legisle” hacia la acción honrada, por las leyes o por la amenaza de castigo; ellos funcionan con la conciencia del intercambio recto y respetuoso con otras personas en todas las formas.

El proceso implicado en la lectura astrológica puede exponerse de esta manera: primero, una comprensión firme de la significación abstracta o espiritual de cada factor en el mapa; entonces la aplicación del entendimiento abstracto a los detalles del mapa bajo consideración. Esto es porque cada horóscopo humano es una variación del Horóscopo Arquetípico, que es el Gran Símbolo Vibratorio de la entidad que llamamos Humanidad.
Este arquetipo es la rueda de doce casas con los símbolos de los signos colocados en las cúspides, comenzando con cero de Aries en la primera, cero de Tauro en la segunda y así sucesivamente con los otros diez signos y casas. El Arquetipo se completa colocando los planetas en las casas y signos de su dignidad. Cada factor es exactamente tan importante como cualquier otro factor puesto que todos son expresiones de conciencia en la encarnación. Todos son espirituales, todos son buenos y todos son necesarios. Los astrólogos deben fundamentarse en esta comprensión si desean desarrollar la habilidad de percibir las potencialidades espirituales delineadas en los mapas que ellos estudian así como las causas y propósitos que han de encontrarse.
Uno de los servicios más significativos que el astrólogo puede rendir es revelar los secretos de la segunda casa, porque la humanidad en su mayor parte está atada a la servidumbre del deseo de posesiones. La conciencia de posesión es el nivel primitivo del principio de la segunda casa; el principio en sí es mayordomía - la responsabilidad del uso recto y el intercambio perfecto -. Cuando se lee un horóscopo desde el punto de vista de la posesión, el factor de acumulación es acentuado - o puede acentuarse - en la mente. El astrólogo no debe descuidar su oportunidad de alertar al cliente sobre el principio. El conocimiento del principio es el que abre la conciencia para las soluciones y reorientaciones.
La facultad de la segunda casa puede verse claramente por la consideración del siguiente mándala: una rueda de doce casas; los símbolos de Aries, Tauro y Géminis sobre las cúspides de la primera, segunda y tercera casas respectivamente; una línea recta conecta las cúspides de la primera y cuarta casas, creando un contenido de las primeras tres casas.
La segunda casa transmite una implicación emocional: el deseo de sostener la vida física.
La tercera casa es mental: el proceso de aprender cómo efectuar este sostenimiento.
Nosotros sostenemos la vida física mediante el uso de las cosas de la Tierra, no apegándonos a ellas. En el análisis final, nosotros no podemos adherirnos a cosa física alguna, pero nuestro uso de las cosas físicas - y el dinero - representan nuestra conciencia de esclavitud al sentido de posesión o la libertad interna de usar las cosas de la tierra con juicio e inteligencia.
La lectura de cualquier casa puede ser un asunto complicado. Analicemos los factores pertenecientes a los patrones de la segunda casa y considerémoslos en orden. Este análisis implicará la creación de varios mándalas de luz blanca. Use solamente las posiciones planetarias por signo y casa, no los grados; nosotros vamos a tratar de percibir las operaciones del principio a través de los patrones de la segunda casa y no queremos limitar nuestra conciencia por el efecto psicológico negativo de impresionar nuestras mentes con los “malos” aspectos.
Primer mándala: el símbolo del signo de la segunda casa sobre la segunda cúspide; coloque el símbolo de su regente planetario en su signo y casa apropiados. Este es el “mándala esencial de la segunda casa” de cualquier horóscopo; él transmite, por medio del signo en la cúspide, la conciencia de la persona con respecto al dinero y las posesiones; la posición de su regente indica dónde y en qué capacidad esta conciencia ha de hallar el más completo cumplimiento del poder de atraer los medios de la tierra a través del ejercicio del intercambio perfecto. Sirve además para delinear el departamento de experiencia que enfocará lo mejor de la conciencia financiera de la persona y esencialmente demuestra a qué grado sé expresa o puede expresarse el nivel espiritual de mayordomía de la persona.
Demuestra también si la persona tiende a expresar posesividad o uso de posesión.
Segundo mándala (o grupo): un mándala para cada planeta en la segunda casa y en el signo de la segunda casa. Coloque los símbolos de los signos sobre las cúspides de las casas regidas por estos planetas. Estos planetas enfocan la conciencia de posesión mucho más intensamente que ningún otro patrón porque el capítulo de experiencia sincroniza con el patrón de la conciencia. Este mándala acentúa muy poderosamente las experiencias de las finanzas; estas experiencias pueden incluir finanzas de propiedad, finanzas de inversión - en breve toda clase de experiencias que son enfoques de la conciencia financiera -. La regeneración de las casas regidas por los planetas depende definitivamente de la regeneración de la conciencia posesiva.
Tercer mándala: un mándala para cada planeta en el signo de la segunda casa, pero en la primera casa. Esta es una fase de la conciencia financiera en formación. El desarrollo personal - o desenvolvimiento de la personalidad - es preparar experiencia financiera para el futuro. La habilidad financiera se ve como un punto de evolución personal en vez de la facultad de adquisición por su propia causa.
Cuarto mándala: los planetas en la segunda casa pero en él signo de la tercera casa: la educación y el desarrollo mental son enfocados a través de las experiencias financieras.
Se han de encontrar disciplinas mentales en experiencias relacionadas con hacer dinero. El
acercamiento mental en un patrón tal tiende a ser coloreado por la cualidad de deseo de obtener y retener. El tercer y cuarto mándalas son patrones de retroceso porque los planetas así colocados están en casas que preceden a la casa a la cual están relacionados por signos.
El cuarto mándala nos indica que la persona no está aún hasta cierto punto puramente integrada en la intelección abstracta o impersonal; ella tiende a “pensar en conceptos de sus deseos de posesión y evaluación financiera”.
Estos cuatro mándalas son todos focos de patrones de experiencia de la segunda casa. El desarrollo armonioso de este factor en nuestra experiencia de la Tierra está demostrado que es de gran significación en el crecimiento anímico cuando recordamos que la segunda casa es el primer paso en la formación del Gran Trino del Elemento Tierra. La base de esté trino es una horizontal conectando las cúspides de la segunda y sexta casas; la implicación simbólica es que el Principio de Servicio Perfecto (una fase de la conciencia impersonal) depende directamente del ejercicio recto de la conciencia monetaria. El vértice del trino de Tierra es la décima casa - la Sociedad y sus expresiones perfeccionadas como una entidad universal -. Los defectos de la segunda y sexta casas aseguran defectos en la décima. La frase el “Capital (la segunda casa) contra la Labor (la sexta casa)” es tan negativa como cualquier otra. Debe convertirse en “Capital y Labor”, funcionando juntos en intercambio perfecto entre todos los factores de modo que el vértice de cualquier sociedad o civilización pueda lograr lo mejor. La regencia natural o abstracta de la décima casa por Saturno y la exaltación de Saturno en Libra - el signo regido por Venus que además rige abstractamente la segunda casa - es algo sobre lo cual todos nosotros podemos meditar. Ella representa el significado esencial de la palabra civilización: “Las relaciones civiles entre todas las personas en su trato con las cosas de la tierra y todos los intercambios relacionados con ellas”.
Prescindiendo del signo sobre la segunda cúspide y los planetas implicados debemos tener en mente que Venus es el símbolo arquetípico de la segunda casa como un factor de la conciencia espiritual. En este punto es apropiado decir que los regentes naturales o abstractos de los signos y casas condensan - o concentran - las significaciones esotéricas de las casas como capítulos de nuestro desenvolvimiento. Por lo tanto nuestra consideración de la lectura de la segunda casa no puede estar completa sin estudiar las posiciones y patrones, de Venus; además, debemos intensificar nuestra conciencia de la significación de Venus como el “Principio del Equilibrio” (Armonía y Balance) a través del intercambio.
Quinto mándala - el mándala de Venus -: Tauro sobre la segunda cúspide, Libra sobre la séptima. Estudie este mándala volteando la rueda de manera que cada cúspide en cambio se convierta en el Ascendente. Perciba cómo los dos signos - formando el aspecto de 150° - se relacionan con la rueda en conjunto en estas posiciones diferentes. Tauro y Libra componen la “conciencia del dinero” y la “conciencia de relación”. El principio, como se ha dicho antes, es “Equilibrio por medio de la mutualidad de dar y recibir” - el Principio del Matrimonio -, Medite sobre el mándala de Venus de cualquier mapa que se le pida delinear desde un punto de vista financiero, para llegar a raíces de la conciencia básica de intercambio de la persona. Las posiciones de Venus por casa y signo - prescindiendo de sus aspectos - le dará a usted una clave sobre las razones esotéricas para la manifestación de la falta o deficiencia monetaria. Los planetas que están afligiendo a Venus deben regenerarse para poder remover la raíz de la conciencia de pobreza. Las aflicciones a Venus demuestran solamente cómo expresó la persona en sus encarnaciones pasadas desbalance e inarmonía en sus relaciones con los otros. Las condiciones relacionadas con la segunda casa son peculiares a esta encarnación, pero Venus es el símbolo arquetípico de recta relación en todas las fases y en todos los planos. Ayude a su cliente a hacerse más consciente de la verdad de este principio, hacerlo es una de sus más grandes responsabilidades.
Para concluir esta exposición: utilice las palabras clave de los planetas según ellos expresan regencia o ubicación de las condiciones de la segunda casa; esto asegura la
percepción del propósito esotérico del dinero en esta encarnación de su cliente. No lo debilite haciéndole decisiones financieras - hacerlo es una violación a su propio Principio
del Servicio -. Póngalo alerta a su propia conciencia de Principio y estimúlelo a tomar su propio camino (financiero), seguir los caminos del ejercicio de su inteligencia financiera lo mejor posible, en buena voluntad, honradez, e intercambio perfecto con todos los demás.

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher


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